28/12/2009
Reflección
Aguarda a Jehová; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Salmos 27 : 14.
Un antiguo libro de oraciones lo expresa de esta manera:
“Espera el tiempo que el Señor deliberadamente ha determinado.”
Nuestra vida moderna con su prisa y bullicio, es fatal , a menos que prestemos atención a las cosas profundas y nobles. La mayoría de nosotros pasa la vida como los fotógrafos aficionados pasan el día tomando fotos. El misterio, lo hermoso, el secreto y el poder se nos escapan. Deja que el encanto te sature, si quieres comprender las mas hermosas escenas de la naturaleza. Siéntate frente a Jesucristo y dedícale tiempo. Veras que te revela cosas que ni una mirada rápida, ni un par de minutos por las mañanas, ni esos momentos aun mas breves y somnolientos de la noche te pueden revelar.
Oí de una persona que tenia que pasar cada día media hora sentada y sin hacer nada. Ella lo llamaba la lección de la quietud. Quisiera que pudiéramos disfrutar aquella media hora diaria en la presencia de Dios, nuestra lección de quietud sería una de las mas útiles que podríamos aprender. “Estad quietos y conoced que yo soy Dios.”
En tiempos de dificultad ¡estad quietos! ¡tus enemigos están planeando tu caída! ¡se ríen ante tu firme confianza! Pero, ¿no has oído la voz del Señor que te dice: “Este es el camino, camina en el ”? Entonces deja que Él se entienda con tus enemigos, no importa de donde vengan. Él es la Roca y las rocas no tiemblan. Él es tu Torre de refugio, y las torres altas no se inundan. Necesitas misericordia y a Él le pertenece la misericordia.
¡No corras sin rumbo acosado por el pánico! Espera quietamente, acalla tu alma, tal como el hizo con los temores de sus discípulos aquella noche en el Getsemaní y luego en el calvario. “Descansa en Él Señor, espera pacientemente en Él.” Calla, por que Él no descansará hasta que haya terminado lo que tiene que hacer hoy día.
“Una hora de verdadera comunión con Dios, vale mas que toda una vida dedicada a otras cosas”. (Tomado del devocional: Manantiales en el Desierto)